Atributos de Dios, Omnipresencia.

Dios está presente en todo lugar en el universo.
En todo lugar están los ojos del Señor,
Observando a los malos y a los Buenos.
Proverbios 15:3
Adónde me iré de tu Espíritu,
O adónde huiré de tu
Presencia?
Si subo a los cielos, he aquí,
Allí estás tú;
Si en el Seol prepare mi lecho,
Allí estás tú.
Si tomo las alas del alba,
Y si habito en lo más remoto
Del mar,
Aun allí me guiará tu mano
Y me asistirá tu diestra.
Si digo: Ciertamente las
Tinieblas me envolverán,
Y la luz en torno mio será
Noche;
Ni aun las tinieblas son oscuras para ti,
Y la noche brilla como el día.
Las tinieblas y la luz son iguales para ti.
Salmo 139:7-12
Como Dios está en todo lugar, es tonto pensar que podemos escondernos de Dios. Esto también significa que el creyente puede experimentar la presencia de Dios en todo momento y conocer las bendiciones de caminar con Él.
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Respetad a los Gobernantes 1 Pedro 2:13-17

Vivimos en tiempos donde los líderes políticos y gobernantes de las naciones han perdido el enfoque del propósito por el cual existen sus posiciones. Se han olvidado, o simplemente desconocen que han sido puestos allí por Dios para establecer un orden. Han sido puestos allí, de acuerdo a 1 de Pedro 2:14, para castigar a los que hacen el mal y reconocer a los que hacen el bien. El problema aquí es que nuestros líderes políticos han torcido la definición del bien y del mal de tal manera que a lo bueno lo llaman malo y viceversa.

Esto no es nuevo. En el tiempo cuando Pedro escribió su primera carta a la Iglesia, el emperador, de acuerdo a una gran mayoría de comentaristas y eruditos bíblicos, era Nerón. El emperador Nerón es considerado el más maligno de todos. Bajo su reino murieron cruelmente los apóstoles Pablo y Pedro. Fue un hombre depravado y perverso qur cometió toda clase de impureza sexual, disfrutando de orgías con hombres y mujeres. Se le responsabiliza a Nerón de quemar todo Roma en el año 64, un gran incendio que duró 6 días y acabó con la ciudad entera, sólo para alimentar su obsesión de construir colosales obras. Sin embargo, Nerón culpó a los cristianos de dicha quemazón, ya que deseaba fervientemente ser querido por su pueblo, provocando así una gran persecución contra los cristianos.

Aun así, el apóstol Pedro en su primera carta, inspirado por el mismo Espíritu de Dios, escribe a la Iglesia, y les dice: “respeten al rey”. Se lo merezca o no, sea digno o no, “respeten al rey”. Aunque él busque la muerte de la Iglesia, de los santos del Señor, “respeten al rey”. ¿Será que este mandato de Dios ha cesado para la Iglesia del siglo XXI? Al ver las actitudes, la falta de reverencia, las burlas, los memes en las redes sociales publicados por los santos hoy en día, pareciera que sí. Sin embargo, nosotros sabemos bien que Su Palabra permanece para siempre y que Dios no cambia, y es el mismo ayer, hoy y por los siglos de los siglos (1 Pd. 1:25; Heb. 13:8).

Como hijos de Dios, hemos sido apartados por Él para vivir de una manera específica (Ef. 4:1). Dichas especificaciones son reveladas en Su Palabra y son radicales. El mundo en el que vivimos ofrece diferentes maneras de pensar y vivir. Dios nos ofrece una manera y sólo una (Jn. 14:6). El camino de Dios no es en plural sino en singular. La manera de Dios es perfecta, y más importante aún, le glorifica en gran manera cuando es llevada a cabo. ¿Por qué es radical el camino de Dios? Porque mientras el mundo nos dice que es negro, Dios nos dice que es blanco. Cuando el mundo nos dice que es bueno, Dios nos dice que es malo. Cuando el mundo nos dice “Sí”, Dios nos dice “No” (Pr. 14:12).

Aunque es tentador seguir la corriente en las redes sociales y medios de comunicación, debemos recordar que Dios nos ha llamado a ser santos (pensar y vivir a Su manera) en toda nuestra manera de vivir, por más inofensiva que esta corriente parezca (1 Pd. 1:15). Cuando el mundo vea a una Iglesia que se somete y respeta a su presidente, diputados, congresistas, senadores, etc., Dios será exaltado. Cuando el mundo vea a una iglesia que ora por sus líderes políticos, pidiendo salvación y sabiduría, Dios será glorificado. Esta fue la voluntad de Dios para la Iglesia cuando el “rey terrenal” era Nerón, también la fue cuando se levantó Hitler, y lo sigue siendo hoy en día. Mencionaré al presidente Enrique Peña Nieto y los candidatos a la presidencia de Estados Unidos de América, Donald Trump y Hilary Clinton por ser yo Mexicana-Americana. Dichos políticos están perdidos. Están lejos de Dios. Aborrecen la justicia y aman la maldad. Meditemos en sus condiciones y dejemos que Dios cause un gran dolor en nuestro corazón por estas personas a tal grado que nos lleve a doblar rodillas por ellos. Esta es la voluntad de Dios agradable y perfecta (Rm. 12:2).

 

Fabiola Calderon

No te canses de orar por ellos.

El milagro mas grande que el hombre y la mujer pueden recibir en sus vidas es la salvación de sus almas, es por ello el clamor continuo a nuestro Señor para que el tenga misericorida de nuestros familiares, amigos, compañeros y vecinos.

 

No te canses de orar por ellos! La palabra de Dios nos indica eso”Orar sin cesar” (1Tesalonicenses 5:17). Levanta tu voz al Padre en el nombre de Jesús para que nuestro Dios los elija. No te canses, “Dedíquese a la oración con una mente alerta y un corazón agradecido” (Colosenses 4:2)

 

Confía Dios escucha tu petición!.

Historia del himno “Cuando allá se pase lista

Historia del himno “Cuando allá se pase lista”

Cuentan que en el año 1893 James Minton Black (1856-1938), maestro de escuela bíblica en Wil­liams­port, Penn­syl­van­ia, pasaba la lista en su escuela dominical y una de las asistentes no estaba presente. Decepcionado por la ausencia de la joven hizo el siguiente chiste diciendo: “bueno, confío que cuando el rollo se abra allá arriba y se pase lista, ella esté allí”.

Wil­liams­port quiso cantar un himno con esa temática pero no encontró nada referente en el himnario, por lo que inmediatamente se sentó a componerlo en el piano cuando llegó a su casa. Lágrimas salían de sus ojos al cantar ese himno. Las letras y la melodía de ese glorioso himno llegaron sin ningún esfuerzo, de tal manera que no necesitó cambiar ni una letra cuando lo revisó algunos días después.

El himno llegó a convertirse rápidamente en un clásico en las iglesias y reuniones cristianas. Está traducido en 14 idiomas y ha sido utilizado en películas como Ser­geant York (1941). “Cuando allá se pase lista” ha sido cantado por Winston Churchill, primer ministro de el Reino Unido y por varios artistas de diferentes géneros musicales en todo el mundo.

AL QUE VENCIERE… Última entrega.

¿POR QUÉ NOS SALVÓ DIOS?

Es importante entender que la salvación de nuestras almas no es principalmente para nuestro beneficio. Somos beneficiados como resultado de la obra de Cristo Jesús cuando murió en la cruz del Calvario, en lugar nuestro. De esta manera fuimos salvos para la gloria de Dios.  Dios Padre, quiere entregarle un regalo a Dios Hijo.  Ese regalo es una novia llamada Iglesia.  Dios formó a la iglesia con verdaderos creyentes desde antes de la fundación del mundo para dársela a Su amado Hijo.  La salvación no se trata de nosotros, se trata de Dios.  No tenemos parte alguna en nuestra salvación.  

Dios nos escogió a nosotros (nosotros no lo escogimos a Él). Dios nos dio fe para creer en el evangelio (no creímos por nuestra cuenta).  El Espíritu Santo nos santifica hasta el final (nosotros no podemos vencer hasta el final pues somos pecadores).  2 Cor 11:2, Ef 1:4, Jn 15:16, Ef 2:8, 2 Cor 3:18, Heb 10:14, 

¿SALVACIÓN POR OBRAS O POR GRACIA?

Si tú crees que la salvación es por fe; que la salvación es por gracia (o sea, un regalo no merecido), entonces no es posible creer que la salvación se pierda.  Porque si se perdiera, se perdería por “portarnos mal”.  Es decir, vivimos en pecado, hacemos malas obras, por lo tanto Dios nos quita la salvación.  Pero esto contradice la doctrina por medio de la cual creemos que la salvación no es por obras.  No hay nada que podamos hacer para obtener la salvación y no hay nada que podamos hacer para mantenerla.  Somos pecadores…sí, hijos de Dios, pero pecadores.  Para nosotros es imposible mantenernos por nosotros mismos dentro del cuerpo de Cristo, por eso Dios nos dejó al Consolador/Ayudador, a Su Santo Espíritu, para garantizar nuestra posición ante Dios.  ¡Gloria a Dios!  

La pregunta común que hacen los que creen que la salvación se pierde es la siguiente: “Entonces, si no puedo perder la salvación, ¿me da luz verde para vivir como yo quiera, aunque esto vaya en contra de la Palabra de Dios?  Por supuesto que no.  Pablo en Romanos 6 nos explica que ya no vivimos bajo la ley (obras) sino bajo la gracia; pero esto no implica que ahora podemos pecar deliberadamente.  Un verdadero creyente en cuyo interior mora el Espíritu de Dios entiende esta verdad y vive para glorificar a Dios.  

Surgen muchas preguntas que la Biblia no contesta respecto a que si la salvación se puede perder.

·       ¿A partir de cuándo se pierde?

·       ¿Existe algún límite/máximo de pecados para perder la salvación?

·       ¿Cuales pecados son los que me hacen perder la salvación?

·       ¿Cómo puedo volver a ser salvo?

·       Cuando pierdo la salvación, ¿el Espíritu Santo sale de mi ser?

·       ¿Cómo explico los pasajes que indican que la salvación no se pierde?

¿ACASO IMPORTA SI LA SALVACIÓN SE PIERDE O NO?

Muchos llegan a la conclusión que este tema no es importante.  Estas personas piensan que lo más importante es que seamos verdaderos hijos de Dios y punto.  Sin embargo, Dios nos hace saber a través de Su Palabra que este tema sí es importante y que nuestro caminar con Dios depende en la sana doctrina.  Enseguida algunos motivos por qué es vital que entendamos la verdad acerca de la salvación que Dios nos ha regalado:

1.     Cuando el Espíritu Santo nos ilumina y nos convence que nuestra eternidad está segura en Sus manos, nuestro concepto de Dios cambia radicalmente.  Es importante tener el concepto Bíblico correcto de cómo es nuestro Dios.  No entender bien cómo es nuestro Dios, afecta nuestra adoración a Él y nuestra conversación con Él.  Es vital conocer cómo es el Dios de nuestra vida.  

2.     Cuando somos convencidos de que nuestra eternidad descansa en la gracia de Dios, se nos quita el gran peso de encima que cargábamos al pensar que cada vez que pecamos perdemos nuestra salvación.  La creencia de la seguridad de nuestra salvación nos da una verdadera paz.  Es necesario entender que nuestra obediencia a Dios debe ser por cuestiones de Su gloria y no por cuestiones de nuestra salvación.  No se trata de nosotros, se trata de Dios.  

3.     Y el motivo primordial que hace que este tema sea vital, es el hecho de que al creer que nuestra salvación se pierde va en contra de la Palabra de Dios.  Fuimos llamados a toda verdad y no debemos conformarnos con nada menos. 

CONCLUSIÓN

El Espíritu Santo es quien nos convence de toda verdad.  Oremos a Dios pidiendo sabiduría. Si algo debemos pedir, que sea sabiduría, (Santiago 1:5) para que al estudiar la Palabra de Dios, lo cual es nuestra responsabilidad como creyentes, Dios nos muestre y nos enseñe las verdades profundas escritas en Su Palabra. ¡Amén!  

 

Fabiola Calderon

AL QUE VENCIERE…Tercera entrega

¿QUIÉNES SON LOS VERDADEROS CRISTIANOS?

¿Cómo puedo saber yo si alguien es un verdadero cristiano?  Esta es una pregunta valida, y es la voluntad de Dios que estemos interesados en saber quiénes son genuinos y quiénes no.  Jesús mismo nos dijo en algunas ocasiones cómo podíamos saberlo (Mateo 7 y Lucas 6). Él nos dijo que por sus frutos lo podríamos conocer.

Cuando una persona tiene un encuentro con Cristo, su ceguera espiritual es removida por Dios para mostrarle a Jesucristo, y la vida de esa persona cambia radicalmente.  Su corazón duro es transformado en un corazón sensible a la Palabra de Dios.  Y con el corazón sensible, esa persona siente un tremendo dolor al conocer por primera vez que es un vil pecador y que ha fallado miserablemente a Dios.  Esta persona entonces se arrepiente genuinamente y le pide perdón a Dios.  Dios le perdona, y para esa persona, ese perdón es lo más hermoso que le ha sucedido en su vida.  Y cuando esa persona aprende que no tan sólo Dios le perdonó sino que también le regaló la vida eterna, la salvación de su alma, se regocija aún más y su vida toma otro rumbo.  En su corazón ahora está el deseo de obedecer a Dios, de querer conocer más a Dios, de pasar tiempo con Dios, de agradar a Dios, de servirle, de adorarle y de entregar su vida completa a Él.  Ese es el fruto de un verdadero cristiano.  Es un fruto evidente a los demás.  Es la prueba que verdaderamente él o ella se convirtió al evangelio de Cristo Jesús.

¿Cómo suceden estos deseos en nuestro corazón? La obra del Espíritu Santo es precisamente lo antes mencionado.  Él nos hace desear estar en comunión con Dios, nos hace desear la Palabra de Dios, nos da el poder para vencer toda tentación de pecado, nos ilumina la revelación de Dios en Su Palabra.

El verdadero creyente, el verdadero discípulo de Jesús es el que vence hasta el final.  Aquel en cuyo interior mora el Espíritu de Dios.  Una de las bendiciones espirituales que obtenemos al estar en Cristo Jesús es que Dios nos hace más que vencedores.  1 Juan 5:4-5: “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”

“El que venciere” somos nosotros, los verdaderos creyentes.  ¿Pero cómo puedo saber si soy un verdadero creyente?  Comparemos nuestra vida con los siguientes pasajes:

·       1 Juan 5:18. “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.”

·       1 Juan 3:9. “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.”

·       1 Juan 3:14. “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos.  El que no ama a su hermano, permanece en muerte. “

·       1 Juan 4:15. “Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. “

Quizás te preguntarás, “¿como dejo de practicar el pecado cuando el pecado mora en mi carne?”  Todos somos pecadores, aun los hijos de Dios.  La diferencia está en que los hijos de Dios tienen todas las herramientas divinas para vencer el pecado… el Espíritu Santo y Su fruto.  Aunque el pecado more en nuestra carne, gracias al Espíritu Santo y a la Palabra de Dios que nos iluminan, podemos hacer morir el pecado que nos asedia.  El verdadero cristiano se esfuerza diariamente en esta tarea.  No para mantenerse salvo, sino para glorificar a Dios en toda su manera de vivir.

El vencer hasta el final es la muestra y la prueba final de que verdadera y genuinamente uno es cristiano.  Esto es el trigo que menciona nuestro Maestro en Su parábola.  Por lo tanto, tomando todo el Nuevo Testamento en consideración, vemos que la salvación no se pierde.  Enseguida, algunos pasajes que apoyan esta doctrina:

Juan 3:16. “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda más tenga vida eterna.”  El que cree en Jesús, no se puede perder… de esto se encarga el Espíritu Santo.

Juan 10:27. “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.”  La vida eterna es precisamente eso… vida eterna.  No es temporal, ni tiene condiciones; es para siempre una vez que se nos da.  Y Dios promete encargarse de que jamás perezcamos.

Romanos 8:1. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”  Para los verdaderos hijos de Dios no hay amenazas de condenación.

Efesios 1:13-14.  “En el también vosotros, habiendo oído la  palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquiridapara alabanza de su gloria.”  El sello del Espíritu Santo representa autenticidad – que verdaderamente somos Hijos de Dios, y autoridad – Dios, siendo la suprema autoridad sobre toda cosa creada nos ha apartado para Sí y nadie puede cambiar ese veredicto. Y nos ha sellado hasta la redención de la posesión adquirida.  Nosotros somos la posesión adquirida.  Adquirida por la sangre de Cristo.  Y no para gloria nuestra, sino para la gloria de Dios.   

Juan 10:28-29. “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatara de mi mano.  Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” Esta es una promesa de Dios para todos sus hijos.   

Juan 6:37. “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” Todo aquel que viene verdaderamente arrepentido ante Dios no es rechazado ni es dejado afuera. 

Fabiola Calderon

Culpable soy!

 

Que fuerte declararte culpable! Aceptar ante Dios los errores que uno ha cometido en la vida es un acto de reflexión, arrepentimiento  y de conversión  ante  la supremacía del amor de nuestro buen Padre.
Aquel que es llevado por un corazón quebrantado ante Dios para pedirle perdón por los pecados que cometió, ese corazón es agradable ante Dios, porque reconoce que sólo la misericordia de Dios es capaz de restaurar cualquier cosa que se esté quebrando en su vida.
Hoy te invito a que si ya no puedes cargar más con la culpa, el pecado, el temor, el odio, el resentimiento, la traición o lo que este carcomiendo tu corazón, postrare delante de Jesús y Dile: “Señor no puedo seguir así, mi vida necesita de un amor profundo y poderoso capaz de despojarme de estos sentimientos y ponerme un corazón nuevo.”
Dale a Jesús eso que ya no puedas y el te hará descansar!
Y él dijo: Mi rostro irá contigo, y te haré descansar.
Éxodo 33:14
J Carlos Reguez