Atributos de Dios, Omnipresencia.

Dios está presente en todo lugar en el universo.
En todo lugar están los ojos del Señor,
Observando a los malos y a los Buenos.
Proverbios 15:3
Adónde me iré de tu Espíritu,
O adónde huiré de tu
Presencia?
Si subo a los cielos, he aquí,
Allí estás tú;
Si en el Seol prepare mi lecho,
Allí estás tú.
Si tomo las alas del alba,
Y si habito en lo más remoto
Del mar,
Aun allí me guiará tu mano
Y me asistirá tu diestra.
Si digo: Ciertamente las
Tinieblas me envolverán,
Y la luz en torno mio será
Noche;
Ni aun las tinieblas son oscuras para ti,
Y la noche brilla como el día.
Las tinieblas y la luz son iguales para ti.
Salmo 139:7-12
Como Dios está en todo lugar, es tonto pensar que podemos escondernos de Dios. Esto también significa que el creyente puede experimentar la presencia de Dios en todo momento y conocer las bendiciones de caminar con Él.

Respetad a los Gobernantes 1 Pedro 2:13-17

Vivimos en tiempos donde los líderes políticos y gobernantes de las naciones han perdido el enfoque del propósito por el cual existen sus posiciones. Se han olvidado, o simplemente desconocen que han sido puestos allí por Dios para establecer un orden. Han sido puestos allí, de acuerdo a 1 de Pedro 2:14, para castigar a los que hacen el mal y reconocer a los que hacen el bien. El problema aquí es que nuestros líderes políticos han torcido la definición del bien y del mal de tal manera que a lo bueno lo llaman malo y viceversa.

Esto no es nuevo. En el tiempo cuando Pedro escribió su primera carta a la Iglesia, el emperador, de acuerdo a una gran mayoría de comentaristas y eruditos bíblicos, era Nerón. El emperador Nerón es considerado el más maligno de todos. Bajo su reino murieron cruelmente los apóstoles Pablo y Pedro. Fue un hombre depravado y perverso qur cometió toda clase de impureza sexual, disfrutando de orgías con hombres y mujeres. Se le responsabiliza a Nerón de quemar todo Roma en el año 64, un gran incendio que duró 6 días y acabó con la ciudad entera, sólo para alimentar su obsesión de construir colosales obras. Sin embargo, Nerón culpó a los cristianos de dicha quemazón, ya que deseaba fervientemente ser querido por su pueblo, provocando así una gran persecución contra los cristianos.

Aun así, el apóstol Pedro en su primera carta, inspirado por el mismo Espíritu de Dios, escribe a la Iglesia, y les dice: “respeten al rey”. Se lo merezca o no, sea digno o no, “respeten al rey”. Aunque él busque la muerte de la Iglesia, de los santos del Señor, “respeten al rey”. ¿Será que este mandato de Dios ha cesado para la Iglesia del siglo XXI? Al ver las actitudes, la falta de reverencia, las burlas, los memes en las redes sociales publicados por los santos hoy en día, pareciera que sí. Sin embargo, nosotros sabemos bien que Su Palabra permanece para siempre y que Dios no cambia, y es el mismo ayer, hoy y por los siglos de los siglos (1 Pd. 1:25; Heb. 13:8).

Como hijos de Dios, hemos sido apartados por Él para vivir de una manera específica (Ef. 4:1). Dichas especificaciones son reveladas en Su Palabra y son radicales. El mundo en el que vivimos ofrece diferentes maneras de pensar y vivir. Dios nos ofrece una manera y sólo una (Jn. 14:6). El camino de Dios no es en plural sino en singular. La manera de Dios es perfecta, y más importante aún, le glorifica en gran manera cuando es llevada a cabo. ¿Por qué es radical el camino de Dios? Porque mientras el mundo nos dice que es negro, Dios nos dice que es blanco. Cuando el mundo nos dice que es bueno, Dios nos dice que es malo. Cuando el mundo nos dice “Sí”, Dios nos dice “No” (Pr. 14:12).

Aunque es tentador seguir la corriente en las redes sociales y medios de comunicación, debemos recordar que Dios nos ha llamado a ser santos (pensar y vivir a Su manera) en toda nuestra manera de vivir, por más inofensiva que esta corriente parezca (1 Pd. 1:15). Cuando el mundo vea a una Iglesia que se somete y respeta a su presidente, diputados, congresistas, senadores, etc., Dios será exaltado. Cuando el mundo vea a una iglesia que ora por sus líderes políticos, pidiendo salvación y sabiduría, Dios será glorificado. Esta fue la voluntad de Dios para la Iglesia cuando el “rey terrenal” era Nerón, también la fue cuando se levantó Hitler, y lo sigue siendo hoy en día. Mencionaré al presidente Enrique Peña Nieto y los candidatos a la presidencia de Estados Unidos de América, Donald Trump y Hilary Clinton por ser yo Mexicana-Americana. Dichos políticos están perdidos. Están lejos de Dios. Aborrecen la justicia y aman la maldad. Meditemos en sus condiciones y dejemos que Dios cause un gran dolor en nuestro corazón por estas personas a tal grado que nos lleve a doblar rodillas por ellos. Esta es la voluntad de Dios agradable y perfecta (Rm. 12:2).

 

Fabiola Calderon

No te canses de orar por ellos.

El milagro mas grande que el hombre y la mujer pueden recibir en sus vidas es la salvación de sus almas, es por ello el clamor continuo a nuestro Señor para que el tenga misericorida de nuestros familiares, amigos, compañeros y vecinos.

 

No te canses de orar por ellos! La palabra de Dios nos indica eso”Orar sin cesar” (1Tesalonicenses 5:17). Levanta tu voz al Padre en el nombre de Jesús para que nuestro Dios los elija. No te canses, “Dedíquese a la oración con una mente alerta y un corazón agradecido” (Colosenses 4:2)

 

Confía Dios escucha tu petición!.

Historia del himno “Cuando allá se pase lista

Historia del himno “Cuando allá se pase lista”

Cuentan que en el año 1893 James Minton Black (1856-1938), maestro de escuela bíblica en Wil­liams­port, Penn­syl­van­ia, pasaba la lista en su escuela dominical y una de las asistentes no estaba presente. Decepcionado por la ausencia de la joven hizo el siguiente chiste diciendo: “bueno, confío que cuando el rollo se abra allá arriba y se pase lista, ella esté allí”.

Wil­liams­port quiso cantar un himno con esa temática pero no encontró nada referente en el himnario, por lo que inmediatamente se sentó a componerlo en el piano cuando llegó a su casa. Lágrimas salían de sus ojos al cantar ese himno. Las letras y la melodía de ese glorioso himno llegaron sin ningún esfuerzo, de tal manera que no necesitó cambiar ni una letra cuando lo revisó algunos días después.

El himno llegó a convertirse rápidamente en un clásico en las iglesias y reuniones cristianas. Está traducido en 14 idiomas y ha sido utilizado en películas como Ser­geant York (1941). “Cuando allá se pase lista” ha sido cantado por Winston Churchill, primer ministro de el Reino Unido y por varios artistas de diferentes géneros musicales en todo el mundo.

AL QUE VENCIERE… Última entrega.

¿POR QUÉ NOS SALVÓ DIOS?

Es importante entender que la salvación de nuestras almas no es principalmente para nuestro beneficio. Somos beneficiados como resultado de la obra de Cristo Jesús cuando murió en la cruz del Calvario, en lugar nuestro. De esta manera fuimos salvos para la gloria de Dios.  Dios Padre, quiere entregarle un regalo a Dios Hijo.  Ese regalo es una novia llamada Iglesia.  Dios formó a la iglesia con verdaderos creyentes desde antes de la fundación del mundo para dársela a Su amado Hijo.  La salvación no se trata de nosotros, se trata de Dios.  No tenemos parte alguna en nuestra salvación.  

Dios nos escogió a nosotros (nosotros no lo escogimos a Él). Dios nos dio fe para creer en el evangelio (no creímos por nuestra cuenta).  El Espíritu Santo nos santifica hasta el final (nosotros no podemos vencer hasta el final pues somos pecadores).  2 Cor 11:2, Ef 1:4, Jn 15:16, Ef 2:8, 2 Cor 3:18, Heb 10:14, 

¿SALVACIÓN POR OBRAS O POR GRACIA?

Si tú crees que la salvación es por fe; que la salvación es por gracia (o sea, un regalo no merecido), entonces no es posible creer que la salvación se pierda.  Porque si se perdiera, se perdería por “portarnos mal”.  Es decir, vivimos en pecado, hacemos malas obras, por lo tanto Dios nos quita la salvación.  Pero esto contradice la doctrina por medio de la cual creemos que la salvación no es por obras.  No hay nada que podamos hacer para obtener la salvación y no hay nada que podamos hacer para mantenerla.  Somos pecadores…sí, hijos de Dios, pero pecadores.  Para nosotros es imposible mantenernos por nosotros mismos dentro del cuerpo de Cristo, por eso Dios nos dejó al Consolador/Ayudador, a Su Santo Espíritu, para garantizar nuestra posición ante Dios.  ¡Gloria a Dios!  

La pregunta común que hacen los que creen que la salvación se pierde es la siguiente: “Entonces, si no puedo perder la salvación, ¿me da luz verde para vivir como yo quiera, aunque esto vaya en contra de la Palabra de Dios?  Por supuesto que no.  Pablo en Romanos 6 nos explica que ya no vivimos bajo la ley (obras) sino bajo la gracia; pero esto no implica que ahora podemos pecar deliberadamente.  Un verdadero creyente en cuyo interior mora el Espíritu de Dios entiende esta verdad y vive para glorificar a Dios.  

Surgen muchas preguntas que la Biblia no contesta respecto a que si la salvación se puede perder.

·       ¿A partir de cuándo se pierde?

·       ¿Existe algún límite/máximo de pecados para perder la salvación?

·       ¿Cuales pecados son los que me hacen perder la salvación?

·       ¿Cómo puedo volver a ser salvo?

·       Cuando pierdo la salvación, ¿el Espíritu Santo sale de mi ser?

·       ¿Cómo explico los pasajes que indican que la salvación no se pierde?

¿ACASO IMPORTA SI LA SALVACIÓN SE PIERDE O NO?

Muchos llegan a la conclusión que este tema no es importante.  Estas personas piensan que lo más importante es que seamos verdaderos hijos de Dios y punto.  Sin embargo, Dios nos hace saber a través de Su Palabra que este tema sí es importante y que nuestro caminar con Dios depende en la sana doctrina.  Enseguida algunos motivos por qué es vital que entendamos la verdad acerca de la salvación que Dios nos ha regalado:

1.     Cuando el Espíritu Santo nos ilumina y nos convence que nuestra eternidad está segura en Sus manos, nuestro concepto de Dios cambia radicalmente.  Es importante tener el concepto Bíblico correcto de cómo es nuestro Dios.  No entender bien cómo es nuestro Dios, afecta nuestra adoración a Él y nuestra conversación con Él.  Es vital conocer cómo es el Dios de nuestra vida.  

2.     Cuando somos convencidos de que nuestra eternidad descansa en la gracia de Dios, se nos quita el gran peso de encima que cargábamos al pensar que cada vez que pecamos perdemos nuestra salvación.  La creencia de la seguridad de nuestra salvación nos da una verdadera paz.  Es necesario entender que nuestra obediencia a Dios debe ser por cuestiones de Su gloria y no por cuestiones de nuestra salvación.  No se trata de nosotros, se trata de Dios.  

3.     Y el motivo primordial que hace que este tema sea vital, es el hecho de que al creer que nuestra salvación se pierde va en contra de la Palabra de Dios.  Fuimos llamados a toda verdad y no debemos conformarnos con nada menos. 

CONCLUSIÓN

El Espíritu Santo es quien nos convence de toda verdad.  Oremos a Dios pidiendo sabiduría. Si algo debemos pedir, que sea sabiduría, (Santiago 1:5) para que al estudiar la Palabra de Dios, lo cual es nuestra responsabilidad como creyentes, Dios nos muestre y nos enseñe las verdades profundas escritas en Su Palabra. ¡Amén!  

 

Fabiola Calderon

AL QUE VENCIERE…Tercera entrega

¿QUIÉNES SON LOS VERDADEROS CRISTIANOS?

¿Cómo puedo saber yo si alguien es un verdadero cristiano?  Esta es una pregunta valida, y es la voluntad de Dios que estemos interesados en saber quiénes son genuinos y quiénes no.  Jesús mismo nos dijo en algunas ocasiones cómo podíamos saberlo (Mateo 7 y Lucas 6). Él nos dijo que por sus frutos lo podríamos conocer.

Cuando una persona tiene un encuentro con Cristo, su ceguera espiritual es removida por Dios para mostrarle a Jesucristo, y la vida de esa persona cambia radicalmente.  Su corazón duro es transformado en un corazón sensible a la Palabra de Dios.  Y con el corazón sensible, esa persona siente un tremendo dolor al conocer por primera vez que es un vil pecador y que ha fallado miserablemente a Dios.  Esta persona entonces se arrepiente genuinamente y le pide perdón a Dios.  Dios le perdona, y para esa persona, ese perdón es lo más hermoso que le ha sucedido en su vida.  Y cuando esa persona aprende que no tan sólo Dios le perdonó sino que también le regaló la vida eterna, la salvación de su alma, se regocija aún más y su vida toma otro rumbo.  En su corazón ahora está el deseo de obedecer a Dios, de querer conocer más a Dios, de pasar tiempo con Dios, de agradar a Dios, de servirle, de adorarle y de entregar su vida completa a Él.  Ese es el fruto de un verdadero cristiano.  Es un fruto evidente a los demás.  Es la prueba que verdaderamente él o ella se convirtió al evangelio de Cristo Jesús.

¿Cómo suceden estos deseos en nuestro corazón? La obra del Espíritu Santo es precisamente lo antes mencionado.  Él nos hace desear estar en comunión con Dios, nos hace desear la Palabra de Dios, nos da el poder para vencer toda tentación de pecado, nos ilumina la revelación de Dios en Su Palabra.

El verdadero creyente, el verdadero discípulo de Jesús es el que vence hasta el final.  Aquel en cuyo interior mora el Espíritu de Dios.  Una de las bendiciones espirituales que obtenemos al estar en Cristo Jesús es que Dios nos hace más que vencedores.  1 Juan 5:4-5: “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”

“El que venciere” somos nosotros, los verdaderos creyentes.  ¿Pero cómo puedo saber si soy un verdadero creyente?  Comparemos nuestra vida con los siguientes pasajes:

·       1 Juan 5:18. “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.”

·       1 Juan 3:9. “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.”

·       1 Juan 3:14. “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos.  El que no ama a su hermano, permanece en muerte. “

·       1 Juan 4:15. “Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. “

Quizás te preguntarás, “¿como dejo de practicar el pecado cuando el pecado mora en mi carne?”  Todos somos pecadores, aun los hijos de Dios.  La diferencia está en que los hijos de Dios tienen todas las herramientas divinas para vencer el pecado… el Espíritu Santo y Su fruto.  Aunque el pecado more en nuestra carne, gracias al Espíritu Santo y a la Palabra de Dios que nos iluminan, podemos hacer morir el pecado que nos asedia.  El verdadero cristiano se esfuerza diariamente en esta tarea.  No para mantenerse salvo, sino para glorificar a Dios en toda su manera de vivir.

El vencer hasta el final es la muestra y la prueba final de que verdadera y genuinamente uno es cristiano.  Esto es el trigo que menciona nuestro Maestro en Su parábola.  Por lo tanto, tomando todo el Nuevo Testamento en consideración, vemos que la salvación no se pierde.  Enseguida, algunos pasajes que apoyan esta doctrina:

Juan 3:16. “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda más tenga vida eterna.”  El que cree en Jesús, no se puede perder… de esto se encarga el Espíritu Santo.

Juan 10:27. “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.”  La vida eterna es precisamente eso… vida eterna.  No es temporal, ni tiene condiciones; es para siempre una vez que se nos da.  Y Dios promete encargarse de que jamás perezcamos.

Romanos 8:1. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”  Para los verdaderos hijos de Dios no hay amenazas de condenación.

Efesios 1:13-14.  “En el también vosotros, habiendo oído la  palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquiridapara alabanza de su gloria.”  El sello del Espíritu Santo representa autenticidad – que verdaderamente somos Hijos de Dios, y autoridad – Dios, siendo la suprema autoridad sobre toda cosa creada nos ha apartado para Sí y nadie puede cambiar ese veredicto. Y nos ha sellado hasta la redención de la posesión adquirida.  Nosotros somos la posesión adquirida.  Adquirida por la sangre de Cristo.  Y no para gloria nuestra, sino para la gloria de Dios.   

Juan 10:28-29. “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatara de mi mano.  Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” Esta es una promesa de Dios para todos sus hijos.   

Juan 6:37. “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” Todo aquel que viene verdaderamente arrepentido ante Dios no es rechazado ni es dejado afuera. 

Fabiola Calderon

Culpable soy!

 

Que fuerte declararte culpable! Aceptar ante Dios los errores que uno ha cometido en la vida es un acto de reflexión, arrepentimiento  y de conversión  ante  la supremacía del amor de nuestro buen Padre.
Aquel que es llevado por un corazón quebrantado ante Dios para pedirle perdón por los pecados que cometió, ese corazón es agradable ante Dios, porque reconoce que sólo la misericordia de Dios es capaz de restaurar cualquier cosa que se esté quebrando en su vida.
Hoy te invito a que si ya no puedes cargar más con la culpa, el pecado, el temor, el odio, el resentimiento, la traición o lo que este carcomiendo tu corazón, postrare delante de Jesús y Dile: “Señor no puedo seguir así, mi vida necesita de un amor profundo y poderoso capaz de despojarme de estos sentimientos y ponerme un corazón nuevo.”
Dale a Jesús eso que ya no puedas y el te hará descansar!
Y él dijo: Mi rostro irá contigo, y te haré descansar.
Éxodo 33:14
J Carlos Reguez

AL QUE VENCIERE…Segunda entrega

LIBRO DE LA VIDA vs. LIBRO DE LA VIDA

En la época de Juan (el amado, quien escribió el libro de Apocalipsis), los gobernantes tenían un registro de cada ciudadano de una ciudad.  Los nombres de las personas escritas en dicho libro, podían ser removidos únicamente por dos motivos: cuando morían o cuando cometían un delito grave.  En el Salmo 69:28 la expresión “Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos entre los justos” se refiere a este libro o registro donde se anotaba el nombre de cada persona, pero que eran borrados al morir o al cometer un delito grave.   Este libro/registro también se menciona en Éxodo 32:33: “al que pecare contra mí, a este rearé yo de mi libro”.  Pero estas dos referencias nada tienen que ver con el Libro de Vida que está en la gloria.

El libro de la vida mencionado en Apocalipsis 3:5-6, no es el mismo libro de la vida terrenal que vemos en Éxodo 32:33 sino que es el libro mencionado en Fil. 4:3 y en Apocalipsis 13:8; 17:8; 20:12, 15; 21:27, el cual es el libro que fue escrito desde antes de la fundación del mundo; es decir, el libro divino de la vida donde Dios escribió los nombres de todos lo que han de ser salvos.

¿QUIÉNES SON LOS QUE VENCERÁN HASTA EL FINAL?

La frase “Al que venciere”, inmediatamente  nos hace saber que se refiere a los verdaderos cristianos.  ¿Por qué verdaderos cristianos?   Si ponemos atención a todo el Nuevo Testamento, tanto Jesús como los apóstoles que escribieron el Nuevo Testamento, hacen mucho énfasis en los que son verdaderos cristianos y los que no lo son.

Por ejemplo, Jesús en la parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13:24-30) dice: “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla: pero recoged el trigo en mi granero.”

Aquí el trigo representa a los verdaderos cristianos y la cizaña a los falsos.  La siega representa el juicio final, donde los falsos serán lanzados al lago de fuego y los ángeles recogerá a los verdaderos cristianos.

Otro ejemplo lo da el apóstol Juan en 1 de Juan 2:19: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para se manifestase que no todos son de nosotros.”

En este pasaje podemos ver que el verdadero hijo de Dios permanece hasta el final y todo aquel que no es un verdadero hijo de Dios, tarde o temprano se separa de su supuesto caminar con Dios y no regresa más a Dios porque nunca nacieó de nuevo.

¿Quiénes son los falsos cristianos?  Muchos de ellos no saben que son falsos cristianos.  Creen que son hijos de Dios y lo creen por diferentes motivos.  Algunos repitieron la oración de fe sin arrepentirse, y el que dirigió esa oración le dijo que ahora era salvo. Lo engañó, le enseñó mal al decirle tal cosa ya que la Biblia no enseña esto.  La salvación es más que repetir una oración; la salvación implica entregar su vida a Cristo, cueste lo que cueste.  Otro motivo por el que creen que son hijos de Dios es porque nacieron dentro de un hogar cristiano, de padres cristianos, y piensan que automáticamente son hijos de Dios porque van regularmente a la iglesia, sirven, diezman, etc. Pero la salvación no se hereda, es un encuentro personal, individual con Cristo.

Pero hay falsos cristianos que saben que son falsos cristianos.  Son los lobos rapaces, utilizados por Satanás para dañar al cuerpo de Cristo.

En la primera carta de Juan, desde el capitulo uno hasta el 2:17 se habla acerca de los verdaderos hijos de Dios.

En el capítulo 2:18 Juan comienza a hablar del anticristo y de los falsos cristianos.

En el capítulo 3 Juan se enfoca en decirnos de qué manera podemos darnos cuenta quién es genuino y quién no.  Por ejemplo, en 3:14 dice que el que no ama a su hermano aun está muerto, no ha nacido de nuevo.  Juan está diciéndonos a los creyentes que si  vemos a alguien en la congregación que no muestra amor para los demás miembros de la iglesia, es probable que no haya nacido de nuevo.

En ambos casos, el Nuevo Testamento nos advierte de dichos grupos de personas que dicen ser cristianos.  Los primeros falsos cristianos que vemos en la iglesia primitiva de Hechos son Ananías y Safira.  Se congregaban, eran personas reconocidas dentro de la iglesia, pero Dios saco a la luz su verdadera condición espiritual y murieron.

Fabiola Calderon

AL QUE VENCIERE… Primera entrega.

AL QUE VENCIERE…

Muchos podemos estar de acuerdo que las cartas enviadas a las siete iglesias en Asia que vemos en Apocalipsis, pueden dar a entender que la salvación es condicional – es decir, que la salvación se puede perder si no cumplimos con las condiciones.  Veamos los detalles de cada carta enviada a las siete Iglesias: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia, y Laodicea.

Notemos que cada carta tiene en común la frase: “Al que venciere…”.

1.     Efesios: “Al que venciere le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

2.     Esmirna: “El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.”

3.     Pérgamo: “Al que venciere le daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.”

4.     Tiatira: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana.

5.      Sardis: “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

6.     Filadelfia: “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”

7.     Laodicea: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

De estos siete “al que venciere”, el que más se utiliza para promover que la salvación se puede perder, es el mensaje a Sardis, “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.”

Muchos piensan que esto implica que Dios puede borrar el nombre de alguna persona, del libro de la vida.  Al hacer dicha implicación, se cambia esta promesa de Dios a los cristianos, en una amenaza.  Pero estudiemos un poco de historia para hacer una buena y correcta interpretación acerca de esto.

 

Fabiola Calderon

LA INMINENTE COSECHA

Por lo general los siervos de Dios, nos preocupamos por el trabajo que el Señor nos mandó hacer. Nos preocupamos de plantar, regar y cosechar. Pero creo que nuestra mayor preocupación es la de cosechar porque queremos ver el fruto numérico de nuestro trabajo como prueba de que estamos haciendo bien las cosas en el ministerio. Creemos que para que el Señor un día nos reciba con Sus palabras: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:23), Tenemos que ver multiplicación de números en las listas de miembros o en las sillas del templo. Como consecuencia de esto nos afanamos en buscar la última estrategia o modelo de iglecrecimiento. Buscamos contextualizar el evangelio, que nuestro mensaje suene relevante para la audiencia posmoderna. O buscamos el “nuevo” mover, la nueva ola del Espíritu, lo que está de moda, la “unción” fresca. Y cuando encontramos algo que creemos que contiene la clave para el éxito, invertimos nuestro tiempo y dinero comprando libros, material de estudio, en viajes para visitar los lugares de avivamiento. Todo esto lo hacemos para ver si nosotros también recibimos un toque del favor de Dios, y así poder sentir, ver  y decir que tenemos éxito en nuestros ministerios.

 

Reflexionando en las causas de la preocupación por el éxito ministerial, que nos afecta a la gran mayoría de los pastores que creemos que tener éxito es tener una abundante cosecha de almas, encuentro cuando menos cinco causas de mi preocupación, y son:

 

1-   El pecado que está en mí que hace que quiera demostrar que soy inteligente, capaz, mejor que mis compañeros de milicia y que Dios realmente me necesita porque sin mí no puede lograr la salvación del mundo. En lugar de glorificar a Dios, quiero ser glorificado por lo especial y brillante que soy en el ministerio. Quiero ser reconocido por todos como un pastor con éxito.

2-   La necesidad natural puesta por Dios para hacer cosas que le den gloria a Él. Esto es porque soy su imagen y semejanza. Él me ha llamado y me ha dado talento y dones para hacer el trabajo, Él me ha hecho para glorificarlo (Isaías 43:6-7). Pero encuentro que no puedo hacer bien las cosas para Dios porque el pensar y desear el éxito me entrona a mí y no a Dios.

3-   La presión que tenemos de nuestros supervisores, denominación, compañeros de ministerio y de la iglesia misma de mostrar números como prueba del éxito ministerial.

4-   La presión que tenemos de la cristiandad a  la que se debe el éxito popular de los “ungidos” del Señor y que presiona a los pastores a copiar modelos, estrategias, estilos ungidos y aun enseñanzas que están lejos de ser bíblicas.

5-   El deseo de obedecer, el amor por los perdidos y el amor a Dios.

 

De estas cinco causas encuentro que solamente dos son de valor y dignas de preocupación. La primera de estas dos es que soy hecho por Dios a su imagen y semejanza; hecho para imaginar, crear, inventar. (Como prueba tenemos el mundo moderno con todos sus avances). Esto está en mí y tengo que descubrirlo, desarrollarlo. Como seres humanos tenemos un tremendo potencial. Pero aun más como hijo de Dios también tengo el llamado de Dios para servirle, tengo talentos y dones para el ministerio; así que puedo lograr éxito, éxito que satisface en el Señor siempre y cuando el centro sea Dios. Encuentro algo interesante, y es que a pesar de que esto es un regalo de Dios. el Señor nos llama a considerar nuestras habilidades y logros como basura, nos llama a morir a nosotros mismos. Así que esto es algo bueno pero no podemos gloriarnos de lo que tenemos y somos; creo que esto es porque seguimos teniendo la vieja naturaleza que en cualquier momento toma control y el éxito se sube a la cabeza y la gloria ya no más es para Dios.

 

La segunda causa creo que es más importante y digna de mayor atención. Pero irónicamente es la que menos tiempo toma en encausar mi labor ministerial. Estoy tan preocupado al igual que la mayoría de los pastores por encontrar una fórmula para el éxito, para desarrollar mi potencial que no presto atención a la única causa bíblica de la preocupación por la cosecha de almas, que es: Obediencia a Dios, Amor por los perdidos y Amor a Dios. El pastor Mark Dever en su libro “The Gospel & Personal Evangelism” (El Evangelio y El Evangelismo Personal) pregunta por qué debemos evangelizar. Y responde, por Obediencia, Amor por los perdidos y Amor a Dios.

 

Esto lo he sabido por mucho tiempo, sin embargo, estoy tan contaminado del secularismo del iglecrecimiento que no me deja ver las proposiciones de la palabra de Dios que son absolutas y verdaderas. Sus Leyes, mandamientos, promesas, declaraciones son de Dios y dadas por Dios a mí como Su hijo para que las crea, las confiese, las obedezca, las declare.

“Estoy tan contaminado del secularismo del iglecrecimiento que no me deja ver las

proposiciones de la palabra de Dios que son absolutas y verdaderas”

 

Dios quiere que obedezca por amor a Él  y evangelice por amor a las almas perdidas. Estoy llamado a plantar, regar y a cosechar almas para hacerlos discípulos de Él, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que Él nos ha mandado (Mateo 28:19-20).

 

Creo firmemente que es bíblico hablar de cosecha de almas y de preocuparme por tener una abundante cosecha de almas; esto es consistente con el deseo de Dios. El Señor no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (II Pedro 3:9). Él es clemente y misericordioso, lento para la ira y grande en misericordia. Bueno es el Señor para con todos (Salmo 145:8-9). Él quiere que todos miren a Él y sean salvos, todos los términos de la tierra (Isaías 45:22).

 

Pero mi gozo es completo al saber que el Señor Jesús quiere que levante cosecha de almas. En Juan 17:20 encuentro estas palabras del Señor Jesús que me enseñan de la inminente cosecha en mi ministerio: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.” ¡Gloria a Dios! Qué palabra tan más hermosa para todos aquellos que estamos preocupados de hacer bien nuestro trabajo para el Señor. Esta es la oración de nuestro Sumo Sacerdote, el Señor Jesús. ¡Nuestro Sumo Sacerdote! El perfecto, sin mancha, santo Hijo de Dios. El Sumo Sacerdote que hace las oraciones correctas, que están de acuerdo a la voluntad de Dios. Y si la oración está de acuerdo a la voluntad de Dios tenemos la seguridad de que son contestadas sí, porque en el Hijo todas las promesas son Amén (II Cor. 1:20). El Señor Jesús nos dice que todo lo que pidiéramos en Su nombre Él lo haría, para que el Padre fuese glorificado en el Hijo. Así que tenemos la seguridad de que Dios Padre contesta la oración de Dios Hijo si Él le da la promesa, “Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la Tierra” (Salmo 2:8).

 

En la oración el Señor Jesús le ruega al Padre por cada uno de los discípulos (nosotros) y pide por todos los que han de creer por los siglos hasta que Él regrese a establecer Su reino. Esto nos indica la cosecha inminente de cada congregación del Señor Jesús por los siglos hasta que Él regrese. Podemos estar seguros que nuestro ministerio levantó, levanta y levantara una cosecha de almas porque esta es la petición del Hijo al Padre.

“Podemos estar seguros que nuestro ministerio… levantara una cosecha de almas

porque esta es la petición del Hijo al Padre”

 

 

Pero lo más importante es entender que la cosecha inminente se materializa cuando nosotros somos obedientes a Dios y a Su palabra. Toda la cosecha potencial que tenemos para formar nuestra congregación, se materializa cuando obedecemos a la palabra de Dios y no a fuentes humanas de filosofías posmodernistas, modelos de iglecrecimiento, etc. Todo está bajo la mano de Dios. Él es el creador, Él es quien nos bendice, Él es quien nos escogió, Él es quien nos predestinó, Él es quien nos adoptó (Efesios 1:3-5).  El Señor Jesús pide por todos los que han de creer en Él y todos los que han de creer en Él lo pueden hacer por causa de la palabra de los discípulos del Señor. Jesús ora, “te ruego por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”.

 

La cosecha se materializa cuando predico la palabra de Dios. Es maravilloso ver cómo Dios muestra Su soberanía haciéndonos partícipes de la obra de redención llamándonos a ser heraldos de Él para proclamar Su Evangelio. Jesús pide por todos éstos que han de creer, todos éstos que potencialmente son de Cristo, todos éstos que potencialmente van a llenar las bancas de nuestro templo, todos éstos que van a invocar el nombre del Señor y serán salvos. Pero, ¿cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! (Romanos 10:14-15).

“Dios muestra Su soberania haciéndonos participes de la obra de redención

llamándonos a ser heraldos de Él para proclamar Su Evangelio”

 

Es la predicación de la palabra lo que nos asegura el éxito. Lo que más queremos es lo que Dios más quiere y es salvar a los pecadores y darles entrada en su reino. El éxito no es llenar las bancas de la iglesia, que esto con trucos, shows humanos lo podemos hacer. El éxito es llenar el reino de Dios con hombres y mujeres que entienden el evangelio del Señor, se arrepienten de sus pecados, piden perdón y ponen su fe en el Señor Jesucristo como único Señor y Salvador de sus vidas.

“Es la predicación de la palabra lo que nos asegura el éxito”

 

¡Oh Señor! Cuán hermosa es tu palabra que me infunde aliento y me llena de esperanza. Tu Iglesia está siendo formada cada vez que tus hijos te obedecen por amor a ti y evangelizan por amor a las almas perdidas. Las almas vienen al reino cada vez que tu palabra es fielmente enseñada. Señor ayúdame a ser fiel a tu Palabra, a no avergonzarme de tu evangelio diluyéndolo al procurar ser relevante y en el proceso perdiendo el poder de Dios para salvación. ¡No! Señor, el Evangelio puro es relevante hoy día y es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego (Romanos 1:16) Amén.